Chequia regresa a una Copa del Mundo tras una ruta europea exigente y con Miroslav Koubek al mando. Tomáš Souček ofrece liderazgo, Patrik Schick amenaza el área y Pavel Šulc suma creatividad, aunque la lectura de roles debe confirmarse con reportes cercanos a cada encuentro.
Su sello apunta a duelos físicos, centros laterales, pelota parada y una defensa que sabe sufrir. Los mercados le dan más respeto que a un típico tercer sembrado por su oficio UEFA y por una lista competitiva. Si evita desconexiones, puede disputar clasificación directa y castigar errores de México o Corea del Sur.